La industria del deporte se encuentra en un punto crítico:
A menudo, la ropa delata la pasión de una persona por el deporte.
El crecimiento es una ilusión si no hay productividad
Según datos del Ministerio del Deporte Colombiano, la inversión en infraestructura deportiva ha aumentado en más de un 20% desde 2020. Sin embargo, el crecimiento en términos de productividad no supera el 5%. Es decir, estamos construyendo más escenarios, pero sin un impacto real en la industria. ¿Preocupante? Sin duda.
El problema no es la falta de talento. Colombia rebosa de deportistas, entrenadores y gestores apasionados. Sin embargo, seguimos atrapados en discusiones teóricas sobre qué debe incluir la palabra “deporte” o cuál es la mejor forma de agrupar la actividad física, la recreación y de educación física. Mientras tanto, el PIB global del deporte ya supera los 800.000 millones de dólares, más del doble del PIB de Colombia.
De la conversación a la acción
Aquí es donde la frase “Dime de qué hablas y te diré quién eres” cobra sentido. Si queremos un sector verdaderamente competitivo, debemos empezar a hablar de productividad, de modelos de negocio sostenibles y de generación de valor. No se trata solo de pasión por el deporte, sino de convertirlo en un motor eficiente para la economía.
Algunos dirán: “Hablar bonito es fácil, hacerlo realidad es otra cosa.” Y tienen razón. Pero la transformación ya está en marcha. Una nueva generación de administradores deportivos está emergiendo con fuerza para desafiar la dirigencia obsoleta que ha frenado el crecimiento del sector durante décadas.
El papel del sector privado en la nueva era del deporte
No estamos diciendo que podamos cambiar de un día para otro la politización de la gestión pública en el deporte. Pero sí podemos construir una alternativa desde el sector privado. Una alternativa tan eficiente, atractiva y sostenible, que termine por redefinir el rol del sector público como dinamizador y garante del cumplimiento de la política deportiva.
El cambio ya empezó. Y el futuro del deporte dependerá de nuestra capacidad de convertir el talento en productividad y el crecimiento en sostenibilidad.
Gina Franco
Excelente tema y muy bien abordado!