El miedo no se elimina, se administra

El miedo no se elimina, se administra

Ayer Alex Honnold volvió a captar la atención del mundo al escalar 101 pisos en vivo, sin cuerdas y sin margen de error. Más allá del impacto visual, su hazaña deja una lección profunda sobre la forma en que enfrentamos el riesgo, tomamos decisiones y hacemos seguimiento a lo que construimos. Al final, lo que hace Honnold no es tan distinto de lo que ocurre en cualquier proceso bien administrado.

101 pisos y una decisión consciente

Escalar 101 pisos no es un acto impulsivo. No es valentía desbordada ni una apuesta a la suerte. Es el resultado de años de preparación, análisis y control.

Honnold no sube porque “no tenga miedo”, sino porque lo conoce, lo mide y lo gestiona. Sabe exactamente qué puede fallar, qué variables influyen y qué tan preparado está para enfrentarlas. Cada movimiento está pensado, ensayado y revisado.

Y ahí aparece una idea clave: el miedo no desaparece, se administra.

El miedo como información, no como obstáculo

Lo interesante del caso de Honnold es que no ignora el riesgo, lo convierte en información. Antes de cada ascenso:

  • Analiza el entorno

  • Evalúa puntos críticos

  • Repite los movimientos

  • Ajusta su estrategia

  • Reduce al máximo la improvisación

En el fondo, eso es administración pura: observar, planear, ejecutar, evaluar y volver a ajustar.

El miedo deja de ser una emoción paralizante y se convierte en un dato más dentro del proceso de toma de decisiones.

Seguimiento: la diferencia entre improvisar y gestionar

Uno de los grandes aprendizajes que deja su forma de actuar es la importancia del seguimiento.

Nada de lo que hace Honnold ocurre sin control previo. No escala sin haber recorrido antes cada tramo, sin conocer sus tiempos, sin evaluar sus errores. Todo tiene un proceso detrás.

Lo mismo ocurre con cualquier proyecto o actividad bien gestionada:

  • Se hace seguimiento para entender qué está pasando

  • Se revisan resultados para corregir a tiempo

  • Se documenta lo aprendido

  • Se mejora la siguiente ejecución

El seguimiento no es desconfianza. Es una herramienta para tomar mejores decisiones y reducir la incertidumbre.

Administrar también es saber cuándo avanzar

Honnold sabe cuándo avanzar y, más importante aún, cuándo no hacerlo. Si las condiciones no son las adecuadas, simplemente no sube. No fuerza el escenario.

Eso también es administración:
saber decir no, saber esperar, saber ajustar.

La buena gestión no se trata de moverse rápido, sino de moverse con sentido.

Gestionar el miedo es parte del liderazgo

La historia de Alex Honnold no trata solo de escalar edificios o montañas. Habla de disciplina, análisis y responsabilidad frente al riesgo.

El miedo no es el enemigo.
El enemigo es no medir, no hacer seguimiento y no aprender del proceso.

Al final, administrar —en cualquier ámbito— es exactamente eso:
entender el riesgo, tomar decisiones informadas y avanzar con criterio.

 

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