Más allá de los likes: la conversación incómoda que la industria del deporte necesita

Más allá de los likes: la conversación incómoda que la industria del deporte necesita
 
 
Durante 2025 decidimos escribir sin perseguir likes. No porque no importen, sino porque no alcanzan. En una industria acostumbrada a medir impacto en aplausos, seguidores y eventos llenos, optamos por algo más incómodo: pensar en voz alta, hacer preguntas difíciles y sostener conversaciones que no siempre generan consenso, pero sí criterio.
 
Este blog fue creado por administradores deportivos que, durante más de diez años, buscaron un espacio para pensar y discutir la industria del deporte con seriedad. Un espacio que muchas veces fue negado, minimizado o relegado a la periferia de la conversación. Hoy ese espacio existe, no porque alguien lo haya concedido, sino porque dejamos de pedir permiso. Decidimos construirlo y sostenerlo con trabajo, argumentos y acción diaria.
 
Este blog no nació para agradar. Nació para ordenar una discusión que la industria del deporte viene postergando: cómo pasamos del entusiasmo a la estrategia, del esfuerzo aislado al sistema, del discurso inspirador a la gestión real. Cada artículo fue una invitación a incomodar lo suficiente como para encontrar algo más valioso que la aprobación inmediata: nuevos liderazgos capaces de cuestionar lo establecido y transformar lo que ya estaba oxidado.
 
Creemos que escribir, debatir y argumentar también es construir. Que estas conversaciones —aunque no siempre cómodas— son infraestructura intelectual para una industria que quiere madurar. Y que sin esa base, cualquier crecimiento será frágil, cualquier inversión será cortoplacista y cualquier liderazgo será pasajero.
 
Este texto no cierra un año. Abre una responsabilidad.
 

Una conversación antigua, una materia pendiente

 

En Colombia esta discusión no es nueva. Lleva más de 30 años apareciendo en universidades, mesas técnicas, planes, foros y conversaciones institucionales: pensar el deporte como industria, como sistema, como motor de desarrollo. El problema no es la falta de ideas. El problema es que, como sector, no hemos logrado que esa conversación tome la fuerza, la unidad y la continuidad que se requieren para cambiar el juego.

Hemos tenido momentos de lucidez colectiva: diagnósticos sólidos, propuestas bien argumentadas y voces valientes que han intentado empujar el debate. Pero muchas veces la conversación se diluye por lo mismo que nos frena en otros frentes: fragmentación, agendas sueltas, protagonismos, y una tendencia a empezar de cero cada año como si no existiera memoria sectorial. No es falta de inteligencia; es falta de disciplina.

La industria no se construye con picos de entusiasmo. Se construye con cadencia: conversación sostenida, argumentos que se acumulan, aprendizajes que no se pierden y acuerdos mínimos que sobreviven al cambio de actores. Sin esa repetición estratégica, la discusión se vuelve ruido: aparece, suena, y se apaga.

 

Este blog nace precisamente para aportar a esa disciplina pendiente. No pretende “inventar” la conversación: pretende sostenerla. Darle continuidad, crear un hilo conductor, convocar con intención y ayudar a que el sector deje de hablar por ráfagas y empiece a hablar con método. Porque si queremos madurar como industria, la conversación no puede ser un evento: tiene que ser una práctica.

Pensar también es liderar

En el deporte solemos asociar el liderazgo al cargo, al micrófono o al presupuesto. Pero en los momentos en que una industria intenta madurar, el liderazgo más escaso —y más necesario— no es el operativo, sino el intelectual. Lidera quien es capaz de poner una pregunta incómoda sobre la mesa, sostenerla en el tiempo y ayudar a que otros también piensen mejor.
 
Pensar no es detener la acción; es orientarla. Sin pensamiento crítico, la gestión se vuelve repetición, y la innovación se reduce a copiar lo que funcionó en otro contexto. Por eso muchas discusiones en el deporte colombiano se agotan rápido: porque no hay disposición a profundizar, a contrastar miradas, a construir acuerdos mínimos que sobrevivan a la coyuntura. Pensar exige método, pero también exige coraje.
 
Durante este año, el blog ha asumido ese rol con plena conciencia: no decirle al sector qué pensar, sino invitarlo a pensar con más rigor. A conectar economía con gestión, talento con sistema, propósito con sostenibilidad. A entender que liderar una conversación no es imponer una verdad, sino elevar el nivel del debate para que las decisiones —públicas, privadas o mixtas— sean mejores.
 
Si queremos nuevos liderazgos en la industria del deporte, no basta con formar más entrenadores o gestores operativos. Necesitamos personas y organizaciones dispuestas a hacerse responsables de la conversación, a sostenerla incluso cuando no es cómoda, y a entender que pensar bien es una forma concreta —y poderosa— de liderar.
 
La cadencia que construye industria
 Las industrias no se construyen con declaraciones aisladas, sino con ritmo. Con ideas que se repiten, se contrastan, se afinan y se sostienen en el tiempo hasta convertirse en referencia. Eso es lo que le ha faltado históricamente a la conversación del deporte en Colombia: cadencia. No más diagnósticos esporádicos, no más debates que mueren cuando se acaba el evento, no más reinicios sin memoria.
 
La unidad no nace de pensar igual, nace de hablar con continuidad. De reconocer lo ya dicho, de acumular aprendizajes y de aceptar que el desacuerdo también construye cuando se da con respeto y método. Sin esa disciplina sectorial, cualquier intento de transformación queda a merced de los ciclos políticos, de las modas o de los egos.
 
Este blog ha querido aportar justo ahí: en sostener la conversación cuando baja el ruido, en volver sobre los temas incómodos, en conectar artículos entre sí para que no sean piezas sueltas sino un hilo editorial. Porque la industria del deporte no necesita más fuegos artificiales; necesita conversaciones que se vuelvan hábito.
 
La cadencia no garantiza unanimidad, pero sí genera algo más valioso: criterio compartido. Y cuando un sector empieza a compartir criterio, empieza también a tomar mejores decisiones. Ahí es donde la conversación deja de ser opinión y se convierte en infraestructura intelectual.
 
Este último blog de 2025 no busca cerrar un ciclo, sino afirmar una convicción: la industria del deporte no va a madurar solo con más recursos, más visibilidad o más eventos. Va a madurar cuando se tome en serio la conversación que la sostiene. Cuando entienda que pensar, debatir y cuestionar también es hacer.
 
Desde Conexión Esfera seguiremos apostando por estos espacios, no como vitrina, sino como responsabilidad. Sabemos que no somos los únicos que creen en esta discusión, pero sí asumimos el compromiso de sostenerla con disciplina, cadencia y respeto por lo ya construido. De reconocer dónde somos fuertes, dónde tenemos oportunidades de mejora y desde ahí conectar con quienes quieran elevar el nivel de la industria.
 
Este blog es una invitación abierta. A escribir, a responder, a disentir, a construir. Porque si queremos nuevos liderazgos en el deporte, no los vamos a encontrar en el ruido. Los vamos a encontrar en la conversación que se sostiene cuando ya no quedan aplausos.
 
Eso —y no otra cosa— es infraestructura intelectual para una industria que quiere madurar.
 
Para 2026, extendemos un saludo fraterno y corporativo a toda la industria del deporte: que sea un año de decisiones más estratégicas, alianzas más inteligentes y conversaciones más valientes. Que el sector avance con unidad, criterio y una ambición sana por hacer las cosas mejor. Desde Conexión Esfera, seguiremos trabajando para conectar actores, elevar capacidades y sumar a una transformación real y sostenible. Venturoso y muy Deportivo 2026. 
 
 
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